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domingo, 4 de septiembre de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
domingo, 14 de noviembre de 2010
INSTRUCCIONES PARA FABRICAR UNA GUERRA

Edward GOREY
A finales de los años cuarenta del siglo pasado el psicólogo Muzafer Sherif, consiguió fabricar una guerra sin necesidad de religiones, disputas ideológicas o enclaves estratégicos.
Lo siniestro del asunto es que tampoco le costó demasiado conseguirlo.
Sherif se llevó de campamento de verano a un grupo de niños entre once y doce años. Estos chavales no se conocían entre ellos, no eran especialmente problemáticos y no existían diferencias significativas entre ellos en cuanto a ambientes socioculturales y económicos.
Cuando ya habían transcurrido unos días y los niños se conocían entre ellos, Sherif decidió que empezara el espectáculo y dividió a los chavales en dos grupos, los “Águilas” y los “Serpientes”.
En cuanto lo hizo, los dos colectivos empezaron a estructurarse. Los chavales se apresuraron a encontrar un papel en su grupo: líder, gracioso, cimentador, protegido, gracioso,…
Cuando los roles ya estaban establecidos, el ladino psicólogo pasó al siguiente nivel del juego: se dedicó a fomentar la competitividad entre ellos.
Para ello, ideó tareas en las que sólo un grupo pudiera alcanzar el éxito: el inevitable partido de fútbol y el viejo juego de tirar de una cuerda servían muy bien para ese fin. Asumiendo el papel de sheriff en este tipo de tareas, el investigador consiguió crear una guerra entre “Águilas” y “Serpientes”.
La hostilidad entre los dos grupos fue aumentando y pronto empezaron las peleas y los insultos. El psicólogo había conseguido crear un ambiente bélico tan realista que, en poco tiempo, comenzó la quema de banderas, un ritual simbólico que no falta en las disputas nacionalistas. Enfrentando a los dos grupos en juegos competitivos, Sherif logró también otro fenómeno clásico de racismo: los miembros de un grupo no hablaban de los miembros del otro como “Águilas” o “Serpientes”, sino que inventaron epítetos despectivos. Por último, logró un efecto paradójico que también ocurre en los conflictos de la vida real: cuando el psicólogo favorecía a un determinado grupo injustamente, los miembros del otro no reaccionaban contra el causante de la injusticia, sino contra el otro grupo.
Con métodos sencillos y sin necesidad de patrias, razas ni clases sociales, Muzafer Sherif creó una guerra en la que la excusa eran todas estas cuestiones.
La teoría que intentó plasmar Sherif en su experimento era sencilla, pero importante. Según él, los conflictos surgen cuando dos grupos compiten por algo en lo que sólo uno puede ganar. Si un colectivo siente que, para alcanzar su objetivo, tiene que luchar contra otro, nacerá una guerra.
¿Y qué se necesita, entonces, para que una guerra termine? Según Sherif, que se dé el fenómeno contrario: que los grupos crean que es mejor unirse para alcanzar sus objetivos.
Sherif puso manos a la obra y dio un final feliz a su experimento. Unió a los “Águilas” y los “Serpientes” en actividades en las que tuvieran que cooperar para conseguir una meta. Repararon juntos un camión averiado, hicieron un grupo de trabajo común para suministrar agua al campamento, tendieron un puente desde las dos orillas de un río… Eran trabajos en las que unos necesitaban la cooperación de los otros y esto hizo que se unieran.
Sherif aportó ideas para acabar con la tristeza que siempre producen las guerras, aunque se ganen. El duque de Welington sentenció “Nada, excepto una batalla perdida, puede ser tan melancólico como una batalla ganada”.
Al igual que Sherif, éste militar sabía que el camino de la violencia siempre es frustrante.
Porque sólo se puede ser feliz después de alcanzar un objetivo si uno sabe que no ha tenido que dejar muertos por el camino.
Luis MUIÑO, elhabitatdelunicornio.net
17 de Noviembre, 2009
sábado, 13 de noviembre de 2010
Teorías Económicas explicadas con vacas
Socialismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.
Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te da algo de leche.
Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE algo de leche.
Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza.
Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.
Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.
Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.
Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.
Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.
Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.
Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.
Capitalismo americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.
Economía india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.
Economía suiza: Hay 5000000000 vacas Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.
Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.
Economía neozelandesa: Tú tienes 2 vacas. La de la izquierda te parece cada día más atractiva
Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!
Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.
yalosabes.com
Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te da algo de leche.
Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE algo de leche.
Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza.
Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.
Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.
Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.
Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.
Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.
Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.
Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.
Capitalismo americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.
Economía india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.
Economía suiza: Hay 5000000000 vacas Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.
Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.
Economía neozelandesa: Tú tienes 2 vacas. La de la izquierda te parece cada día más atractiva
Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!
Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.
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miércoles, 7 de julio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
EXPERIENCIA EXTRACORPÓREA
A veces salgo a dar un paseo fuera de mi cuerpo y me veo desde lejos. La distancia ayuda a disipar la bruma que me envuelve normalmente. Es entonces cuando me siento más fuerte porque la nitidez y la objetividad de verme desde otro ángulo durante unos minutos me acerca a lo que soy y a lo que siento y es en ese momento cuando todo parece más fácil.
Read more: http://whatishecubatohim.blogspot.com
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viernes, 28 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
EL MOTOR PERENDEV
Hace unos días, sin comerlo ni beberlo, una persona me abordó en IRC para hablarme de un invento que “revolucionaría el mundo”. Nada menos. Se me rizaron las antenas en un picosegundo.
El invento en cuestión, que la susodicha había descubierto a través de un amigo de un amigo (esos que se disponen en pirámide), se conoce como Motor de Perendev-Bedini. Me pasó un vídeo en el que se observan ruedas de plástico empezar una rotación al cerrarse un par de soportes (supuestamente a causa de la disposición de muchos imanes que se repelen). No se ven detalles del aparato, ni hay diagramas oficiales. Lo que sí hay son varios vídeos sobre el mismo tema – basta con buscar “Perendev”. También hay un blog en español sobre el tema.
Al parecer se trata de un “motor magnético” que produciría “energía infinita”. Lástima que eso no sea posible. Vencer a las leyes de la termodinámica y conseguir un móvil perpetuo ha sido durante siglos uno de los sueños imposibles de inventores caseros de todo el mundo. Y la fuente de ingresos de muchos embusteros profesionales: una búsqueda rápida en el pasado revela que los perpetradores del motor Perendev llevan años pidiendo fondos para el desarrollo y producción a gran escala de su trasto magnetizado. Pero a fecha de hoy siguen sin verse demostraciones sólidas.
En seguida pensé en el Searl Effect Generator y en Steorn, dos de muchos casos de estafa pseudocientífica centrada en el diseño y venta de motores magnéticos. Una treta para sacar cuartos a ciudadanos ingenuos e inversores incautos. Las esperas eternas, las falsas promesas, las discusiones infinitas y el uso de un lenguaje casi mesiánico, que invita a “abrir la mente” (y de paso el bolsillo) son una constante en todos ellos. Los responsables desaparecen de repente, llevándose sumas de dinero irrecuperables. Hay incluso grupos de damnificados. Pero, ay, la persona con la que hablaba no quería entrar en razón. Empezó a descalificarme y tildarme de inquisidor – un clásico.
En mayo de 2006 se presentó una propuesta de patente ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO). Un año después, en la página 4 de la respuesta escrita, la WIPO desechó el motor de Perendev por ser una simple máquina de móvil perpetuo. En la parte más jugosa, declaran que:
The application does not meet the requirements of Article 5 PCT, because it refers to an alleged perpetuum mobile [...] A skilled person does not know how rotational energy can be created without input of energy [...] The rotational energy is equivalent to the energy input of bringing repelling stator magnets in proximity to rotor magnets [La negrita es mía]
Viene a decir, en román paladino, que la energía generada por el motor es la misma que se gasta para ponerlo en marcha. No se crea energía, sino que ésta sólo pasa de un proceso a otro. Y por el camino se pierde, se convierte en calor, y provoca que la máquina deje de funcionar.
Pero los procesos por los cuales una propuesta de patente se acepta o se rechaza son largos, complejos, y poco conocidos. La gente interpreta una mera propuesta como una patente que ha pasado por el severo escrutinio de las organizaciones internacionales. Si encima no sabe ni una palabra de inglés, como la persona cuyo caso traigo a colación, la caída en el engaño está servida.
Y eso entristece :-(
en Fa.Bricio.info, 29-9-2008
El invento en cuestión, que la susodicha había descubierto a través de un amigo de un amigo (esos que se disponen en pirámide), se conoce como Motor de Perendev-Bedini. Me pasó un vídeo en el que se observan ruedas de plástico empezar una rotación al cerrarse un par de soportes (supuestamente a causa de la disposición de muchos imanes que se repelen). No se ven detalles del aparato, ni hay diagramas oficiales. Lo que sí hay son varios vídeos sobre el mismo tema – basta con buscar “Perendev”. También hay un blog en español sobre el tema.
Al parecer se trata de un “motor magnético” que produciría “energía infinita”. Lástima que eso no sea posible. Vencer a las leyes de la termodinámica y conseguir un móvil perpetuo ha sido durante siglos uno de los sueños imposibles de inventores caseros de todo el mundo. Y la fuente de ingresos de muchos embusteros profesionales: una búsqueda rápida en el pasado revela que los perpetradores del motor Perendev llevan años pidiendo fondos para el desarrollo y producción a gran escala de su trasto magnetizado. Pero a fecha de hoy siguen sin verse demostraciones sólidas.
En seguida pensé en el Searl Effect Generator y en Steorn, dos de muchos casos de estafa pseudocientífica centrada en el diseño y venta de motores magnéticos. Una treta para sacar cuartos a ciudadanos ingenuos e inversores incautos. Las esperas eternas, las falsas promesas, las discusiones infinitas y el uso de un lenguaje casi mesiánico, que invita a “abrir la mente” (y de paso el bolsillo) son una constante en todos ellos. Los responsables desaparecen de repente, llevándose sumas de dinero irrecuperables. Hay incluso grupos de damnificados. Pero, ay, la persona con la que hablaba no quería entrar en razón. Empezó a descalificarme y tildarme de inquisidor – un clásico.
En mayo de 2006 se presentó una propuesta de patente ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO). Un año después, en la página 4 de la respuesta escrita, la WIPO desechó el motor de Perendev por ser una simple máquina de móvil perpetuo. En la parte más jugosa, declaran que:
The application does not meet the requirements of Article 5 PCT, because it refers to an alleged perpetuum mobile [...] A skilled person does not know how rotational energy can be created without input of energy [...] The rotational energy is equivalent to the energy input of bringing repelling stator magnets in proximity to rotor magnets [La negrita es mía]
Viene a decir, en román paladino, que la energía generada por el motor es la misma que se gasta para ponerlo en marcha. No se crea energía, sino que ésta sólo pasa de un proceso a otro. Y por el camino se pierde, se convierte en calor, y provoca que la máquina deje de funcionar.
Pero los procesos por los cuales una propuesta de patente se acepta o se rechaza son largos, complejos, y poco conocidos. La gente interpreta una mera propuesta como una patente que ha pasado por el severo escrutinio de las organizaciones internacionales. Si encima no sabe ni una palabra de inglés, como la persona cuyo caso traigo a colación, la caída en el engaño está servida.
Y eso entristece :-(
en Fa.Bricio.info, 29-9-2008
lunes, 22 de febrero de 2010
VEO MUERTOS (pero sólo en ocasiones)

Adrián MARKIS
En nuestra conciencia colectiva existen muchas frases del cine, incluso algunas que no aparecen en la película en cuestión, como “Tócala otra vez, Sam” y “¡No siento las piernas!”. Una de las más famosas, por haber sido parodiada en innumerables ocasiones, la dice el niño de “El sexto sentido”. Más o menos en el minuto 48, mientras la tensión crece con la música, le confiesa a Bruce Willis que “En ocasiones veo muertos”… y es que algo así no puede ser más criminal para una situación de tensión. ¿Por qué?, ¿por qué nos produce una extraña sensación escucharlo, como si no acabara de encajar y llegara al extremo de ser cómico?
Para analizarlo, veamos qué dice el original y cómo se ha traducido en otros idiomas:
* Inglés (original): I see dead people.
* Alemán: Ich sehe tote Menschen.
* Italiano: Vedo la gente morta.
* Ruso: Я вижу умерших людей.
* Árabe: استطيع ان ارى الموتى
* Castellano: En ocasiones veo muertos :-D
En la versión original, así como en alemán, italiano, ruso y árabe (no sé tantas lenguas, pero lo he comprobado) dice literalmente “Veo gente muerta”. Por el contrario, en la versión castellana aparece de la nada un “en ocasiones”. El culpable podría haber sido el traductor en un ejercicio de infidelidad hacia el original, pero no tiene por qué. Ni mucho menos son los traductores los máximos creadores de despropósitos ni los que tienen la última palabra. Durante el proceso, existe la figura del director de doblaje que hace lo que le da la gana con la versión traducida y es posible que al final ambas se parezcan solamente porque pertenecen a las mismas imágenes. Por no hablar de que a menudo la persona que se encarga de traducir el guion y la que ajusta la traducción para que las palabras y los movimientos de la boca estén coordinados no son la misma.
Pero si sólo fuera esto, no pasaría nada. Hay multitud de malas traducciones e invenciones que pasan desapercibidas. Pero cuando el error está en el registro es muy grave, ya que mucha más gente lo percibe, aunque sea de manera inconsciente.
El registro se refiere al nivel de ajuste situacional de lo que se dice: más o menos coloquial o, dicho desde otro punto de vista, más o menos culto. No hablamos igual con un colega que con un niño o con el jefe. De ese modo, hay personajes que deben tener un determinado registro porque se les presupone: un niño hablará solamente como un niño porque no puede haber aprendido otro registro. En este caso, “en ocasiones” es demasiado elevado incluso si lo dijeran dos adultos. El choque, por tanto, es aún mayor si quien lo dice no llega a los 10 años de edad. Una alternativa más adecuada habría sido un simple “a veces” y una traducción más fiel, y más impactante en el buen sentido, habría sido “Veo gente muerta”.
Por cierto, como seguro que esto lo lee alguien que odia el doblaje a muerte y que cree que todas las películas deberían ser en versión original subtitulada, le recomiendo que se baje algo doblado al ruso, como esta película o un episodio de “Perdidos”. Seguro que después piensa que lo que tenemos no es tan malo. Yo, de hecho, estoy convencido de que en el Estado Español hay muy buenos dobladores y que en general los resultados son notables por su calidad. Sobre todo si lo comparamos con otros ejemplos como el alemán que, aunque no llega al nivel de desastre ruso, siempre me ha dado bastante repelús.
Por David Gil, 3 Enero 2008, expoliointelectual.net
sábado, 13 de febrero de 2010
LLA FELICIDAD Y EL LÓBULO FRONTAL
El lóbulo frontal fue la zona cerebral que se desarrolló más tardíamente en la evolución humana. Y tiene una capacidad mucho más grande en relación a los demás animales. En esta zona es donde se ha reconocido científicamente que reside lo que denominamos conciencia, entendida en su vasta extensión, así como los sentimientos, las emociones y todo lo relacionado. Acá, en esta zona del cerebro, es dónde se establece que también habita la felicidad y todas sus dimensiones. Muchos estudios se refieren a esta zona como la determinante para entender por qué somos como somos y nuestras diferencias con las demás especies. En unos estudios recientes se estableció al hombre más feliz del mundo (ya menciondo en un post anterior) al que activaba con mayor energía esta zona. La cuestión es que esta parte cerebral (desterrando la idea hasta hace poco vigente de que el cerebro es inadaptable), gracias a la desmostración de la idea de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para replantearse sus funciones, se puede potenciar y desarrollar. La idea es que si esto es posible, el concepto de felicidad también es desarrollable. Muchos de mis post van en esa línea, en comprender que la felicidad parte de nuestra propia actitud. El hábito, entendido como apariencia, no hace al monje, pero la actitud de un monje crea a un monje. Igualmente, sin perder la perspectiva, y partiendo del principio de adaptación cerebral, la felicidad necesita un entrenamiento constante, porque si no, se estancaría, o lo que sería peor, se atrofiaría, y de ahí nacerían conflictos emocionales que podrían llegar a ser irreparables. La felicidad está en movimiento constante y de ahí su difícil interpretación racional y comprensión espacial. Se nos abre una nueva dimensión del concepto de felicidad y la de la forma de conseguir ese estado de conciencia interna.
http://lafelicidad-wig.blogspot.com/
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domingo, 24 de enero de 2010
WALTER BENJAMIN: LA IRRUPCIÓN MESIÁNICA EN LA HISTORIA

En la biblioteca de mi jardín secreto se encuentran algunas “obras de escritores” que se van tornando involuntariamente en profundos interlocutores. Walter Benjamín es uno de ellos, "pensador poético" que amaba el lenguaje.
Apátridas en París, Hannah Arendt —quien "consideraba a sus amigos el centro de su vida"— y Heinrich Blucher, su esposo, se congregaron en una comunidad de la amistad a la que también pertenecía "el amigo intelectual que más respetaban y al que lloraron mucho cuando se suicidó en 1940... Walter Benjamin" . El tema central de la inocencia y la amistad en Arendt —"mezcla de inocencia y experiencia" e "inocentes conscientes"— está referido también a "Benji".
La amistad y la influencia mutua de estos dos excepcionales pensadores judíos alemanes apátridas es notoria. Interesa resaltar sólo tres acontecimientos de esa amistad dialógica y polémica, inocente y consciente. Antes de su pequeña muerte, Benjamin forma parte del círculo intelectual íntimo en el cual Arendt discute su obra en elaboración sobre Los orígenes del totalitarismo.
Benjamin entrega a Hannah Arendt y Henrich Blucher el manuscrito de su notable testamento Tesis sobre la filosofía de la historia. En Estados Unidos, Arendt lucha durante años contra la rigidez de las ideologías para lograr que se publiquen las obras de Benjamin, que Adorno y la Escuela de Frankfurt cuestionaban por su insuficiente marxismo, y Scholem y la literatura judía rechazaban por su critica al sionismo.
Mirar al límite
“El antisemitismo” y “El antiimperialismo”, primer y segundo ensayos de Los orígenes... son sobrecogedores, pero el último ensayo, “El totalitarismo”, como indica el epígrafe que coloca Arendt, tomando una frase de David Rousset ("los hombres normales no saben que todo es posible"), devasta tus cimientos humanos y morales más hondos: nada queda en pie.
En Estados Unidos, cuando Arendt, su esposo y sus amigos se enteraron en detalle de lo ocurrido en los auschwitz nazis, evocaron a Benjamín, y a su vuelta iluminada al simbolismo y al pensamiento apocalíptico. En ese momento lúcido, Arendt escribió un poema bajo el sencillo titulo de “WB”,
Ernst Bloch, pensador alemán, autor de la notable obra El principio esperanza, afirmaba que, en Benjamín, la experiencia es la de un “mundo que hubiese que leer cuidadosamente (...) como sí el mundo fuese escritura”. La lecturas estéticas, excepcionalmente lúcidas y originales, de Benjamin sobre los grandes pensadores y poetas del siglo XIX —Johann Wolfang Goethe, Friedrich Holderling, Marcel Proust, Franz Kafka, Herman Melville, Fedor Dostoiwski, etcétera—, iluminaron la visión de la catástrofe del antisemitismo y de los imperialismos continental —eslavo y germano— y de ultramar —totalitario y burocrático— del siglo XIX.
Esta avalancha que se inicia en el siglo XIX se torna en el “gran criminal” y en la “violencia pirata” de los Estados totalitarios racionales e irracionales, de sus campos de exterminio y de la militarización generalizada de Europa entre las dos guerras mundiales en el siglo XX. Benjamin, en busca del tiempo perdido, desarrolla una crítica demoledora a las concepciones activas del mundo y la historia que dieron soporte al horror; premonitoriamente nos anunció el tiempo de la remembranza y el despertar.
Filosofía de la experiencia
El método filosófico de Benjamin se inscribe en la tradición —desde Platón y Aristóteles, alcanzando su cima en Kant, hasta los pensadores poéticos de los siglos XIX y XX—. El método benjaminiano quiebra la herencia filosófica grecolatina y occidental y plantea las tareas del pensamiento de sentido paradojalmente como no intencionales e irrealizables .
Benjamin reelabora la idea de experiencia como sabiduría de lo singular, con su fuerza histórica y política. Lo singular es el ser y específicamente el ser aquí y ahora; la cuestión de la vida y la muerte es central en su ontología. El ser aquí y ahora, en la remembranza y el despertar, se vuelca en el sujeto de lo singular, lo político y lo histórico. El concepto de experiencia reelaborado por Benjamin tiene su principio y fundamento en el misterio de la irrupción mesiánica.
“El giro copernicano de la visión de la historia... El nuevo método dialéctico de la historia se presenta como el arte de experimentar el presente como mundo de la vigilia, al cual, en verdad, se refiere todo sueño al que denominamos algo sido. ¡Experimentar (durehzumachen) lo sido en el recuerdo onírico! —Por lo tanto: recuerdo y despertar están emparentados de la manera más estrecha. El despertar es, pues, el giro dialéctico, copernicano de la remembranza (Eingedenken)” .
El médium del lenguaje
El médium del lenguaje es la clave de interpretación del pensamiento poético de Benjamín, de su mirada al límite, de su filosofía de la experiencia, de sus lecturas creativas de las obras de arte como iluminaciones, de la reelaboración de las “tesis” sobre la controversia acerca de la filosofía de la historia, de la lucha del inocente consciente por transmitir lo pensado. “Lenguaje no sólo significa comunicación de lo comunicable, sino de lo que constituye el símbolo de lo incomunicable”.
“El lenguaje de una entidad es el médium en que se comunica su entidad espiritual. La corriente continua de tal comunicación fluye por toda la naturaleza, desde la más baja forma de existencia hasta el ser humano, y del ser humano hasta Dios... Cada lenguaje relativamente más elevado es una traducción del inferior, hasta que la palabra de Dios se despliega en la última claridad, la unidad de este movimiento lingüístico” .
La obra de arte como iluminación
Las lecturas de Benjamín de las obras de arte de los pensadores y poetas de los siglos XIX y XX constituyen auténticas recreaciones, transposiciones poéticas de la realidad y lúcidas visiones de la experiencia. El pensador de sentido congrega una idea estética sobre la belleza, en los mismos términos y bajo el mismo ángulo que el artista:
“Hay un cuadro de (Paul) Klee que se llama Angelus Novus, En él está representado un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que mira atónitamente. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, abierta su boca, las alas tendidas. Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. En lo que nosotros nos aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe, que incesantemente apila ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. Bien quisiera demorarse, despertar a los muertos y volver a juntar lo destrozado. Pero una tempestad sopla desde el Paraíso, que se ha enredado en sus alas y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al que vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Esta tempestad es lo que llamamos progreso” .
Las “tesis” sobre la filosofía de la historia
Benjamin critica en forma demoledora tanto "las falsas imágenes del pasado creadas por el historicismo para guiar a los hombres según sistema de valores de pueblos victoriosos” —la socialdemocracia y el continuum lineal del progreso absoluto—, como "las falsas esperanzas del futuro que el materialismo histórico construyera” —el bolchevismo, la lucha de clases, el desarrollo histórico y la sociedad sin clases—. El nazismo es el remate, surge y se expande ante la impotencia de las izquierdas, la desaparición de la historia y la aparición de la rígida naturaleza, el factum brutum de la actualidad con pura facticidad, la voluntad de dominio total, la violencia y el exterminio llevado hasta sus ultimas consecuencias.
La historia no tiene designio, la "interrupción mesiánica" en el tiempo del aquí y del ahora (Jetztzeit) —que reúne la remembranza y el despertar— es la "la pequeña puerta por la que podría entrar el Mesías". La historia abierta simboliza y conceptúa "esta imagen del tiempo (que) produciría un sentimiento realista y orientado a la acción del pasado y el futuro". La ubicación de Benjamin en el imaginario simbólico y en el pensamiento poético apocalíptico le permite reconciliarse con el mundo y la historia con un espíritu de amistad, como poetiza en Understanding Brecht.
La lucha del inocente por transmitir lo pensado
En 1955, muchos años después de la muerte de Benjamin —que se produjo en 1940—, el Instituto de la Escuela de Frankfurt —y en particular Adorno— dispuso la publicación de algunos de sus artículos, y en 1966 Scholem y Adorno decidieron la edición de las cartas de Benjamin. Arendt, impulsada por la lealtad a su amigo y a su obra, cuidó la edición del volumen en inglés de lluminations y escribió la introducción al mismo. Se hallaba trabajando en el segundo volumen, Reflections, en 1975, cuando le sobrevino su propia muerte.
"Apocalipsis: el amor nunca muere", en Solidaridad frente a homicidio: ensayos sobre la no violencia militante en le siglo veintiuno. Ideele. Lima: 2003.
texto disponible en: http://blog.pucp.edu.pe/item/16624
tomado de yontorress.blogspot.com
viernes, 1 de enero de 2010
EL QUE MANDA

Al Qaeda inicia de nuevo su ofensiva contra Occidente con amenazas. Esta vez el que lanza el mensaje es el lugarteniente de Osama Bin Laden, Aymán al Zawahiri. En un vídeo, se dirige a los miembros de Al Qaeda en el Magreb, los mismos que mantienen secuestrados a los tres cooperantes españoles.Al Zawahiri asegura que no serán capaces de reconquistar Al Andalus sin limpiar, "desinfectar" dice literalmente, el Magreb de los "infieles", que para el número dos de Bin Laden son los españoles y los franceses.El mensaje del vídeo está subtitulado en inglés y al Zawahiri pide a los musulmanes que estén junto a sus hijos, los muyahidines. A ellos, les muestra el territorio que deben conquistar, un mapa de la península ibérica que en esta ocasión pasa incluso de los Pirineos. Y por si quedaba alguna duda sobre imágenes de la mezquita de Córdoba o de la Alhambra de Granada aparecen Bin Laden y los suyos con la bandera negra del Islam.
Agencia ATLAS
viernes, 18 de diciembre de 2009
DE LA BREVEDAD DE LA VIDA
Escribe sobre la muerte… Esta afirmación, casi una petición para liquidar mis propios fantasmas, una suerte de ejercicio catártico hecho desde el amor, me abría el camino para la reflexión de mi propia percepción de la vida, un recorrido impregnado de contenido.
Bécquer dijo que al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos.
Y mi amigo el maestro José María Bardagí, hacía música amarrada al gusto amargo que tiene la fugaz existencia del hombre.
La muerte llega tarde o temprano, pero siempre en su momento justo, y con paso silencioso. Nadie muere un minuto antes de que le toque.
El destino decide nuestras vidas y nuestras muertes, y contra el destino no hay quien pueda.
Lo que sea sonará y para los creyentes sólo Dios sabe lo que ha de sonar, aunque a veces los designios divinos, además de inescrutables, nos parezcan caprichosos.
“Estoy en las últimas y quiero morir de pié” cuentan que dijo Oriana Falacci mientras la muerte iba a su encuentro.
A esto se le llama encararse a la muerte, no perderle la cara, sonreir ante sus embestidas como un diestro templado, esto es, con un razonable grado de aprensión.
Admiro a quienes desprecian a la muerte y les tiene sin cuidado.
Lo que sucede es que por lo general, al hombre la sola idea de la muerte le da miedo.
Impares nascimur, pares morimur, o sea, nacemos desiguales pero morimos iguales.
Es cierto que las cenizas nos igualan a todos. Pero no lo es menos que no todos los muertos son iguales. Hay personas a quienes el calendario los atrapa a destiempo, como una trampa.
Y es que la muerte nunca está en huelga, de lo contrario se acabarían las elucubraciones filosóficas y los lamentos de los poetas. Cervantes escribió que la muerte no es segador que duerma la siesta, porque a todas horas siega y lo mismo corta la paja seca que la verde yerba.
La muerte es el reverso, la cruz de la moneda, el saldo final, el pozo sin fondo donde el hombre se pierde.
“¡ Dios mío si tuviera un trozo de vida ¡” exclamaba García Márquez en su carta de despedida escrita a los amigos, en su camino hacia la muerte, para regalarnos una lección.
“A los hombres les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”. Vivir en el corazón de los que dejamos detrás de nosotros no es morir. La vida es ante todo recuerdo, nostalgia y soledad, esas tres esencias que destila el alma.
Pepo Sol, insistía en que morir es solo una maldición del diablo, y ahora solo me queda ya el deseo de tener el tiempo necesario para que alguien me cierre los ojos, el deseo de no morir sin tiempo de pensarlo siquiera.
Lo malo de la muerte ajena es el vacío que deja, que jamás se rellena con nada.
Debe ser por eso que he aprendido a amar de mayor, y me aterra salir a destiempo, y es que es fugitiva la vida.
Daniel ARNAVAT
(¡Cómo ha cambiado este depredador!)
Bécquer dijo que al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos.
Y mi amigo el maestro José María Bardagí, hacía música amarrada al gusto amargo que tiene la fugaz existencia del hombre.
La muerte llega tarde o temprano, pero siempre en su momento justo, y con paso silencioso. Nadie muere un minuto antes de que le toque.
El destino decide nuestras vidas y nuestras muertes, y contra el destino no hay quien pueda.
Lo que sea sonará y para los creyentes sólo Dios sabe lo que ha de sonar, aunque a veces los designios divinos, además de inescrutables, nos parezcan caprichosos.
“Estoy en las últimas y quiero morir de pié” cuentan que dijo Oriana Falacci mientras la muerte iba a su encuentro.
A esto se le llama encararse a la muerte, no perderle la cara, sonreir ante sus embestidas como un diestro templado, esto es, con un razonable grado de aprensión.
Admiro a quienes desprecian a la muerte y les tiene sin cuidado.
Lo que sucede es que por lo general, al hombre la sola idea de la muerte le da miedo.
Impares nascimur, pares morimur, o sea, nacemos desiguales pero morimos iguales.
Es cierto que las cenizas nos igualan a todos. Pero no lo es menos que no todos los muertos son iguales. Hay personas a quienes el calendario los atrapa a destiempo, como una trampa.
Y es que la muerte nunca está en huelga, de lo contrario se acabarían las elucubraciones filosóficas y los lamentos de los poetas. Cervantes escribió que la muerte no es segador que duerma la siesta, porque a todas horas siega y lo mismo corta la paja seca que la verde yerba.
La muerte es el reverso, la cruz de la moneda, el saldo final, el pozo sin fondo donde el hombre se pierde.
“¡ Dios mío si tuviera un trozo de vida ¡” exclamaba García Márquez en su carta de despedida escrita a los amigos, en su camino hacia la muerte, para regalarnos una lección.
“A los hombres les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”. Vivir en el corazón de los que dejamos detrás de nosotros no es morir. La vida es ante todo recuerdo, nostalgia y soledad, esas tres esencias que destila el alma.
Pepo Sol, insistía en que morir es solo una maldición del diablo, y ahora solo me queda ya el deseo de tener el tiempo necesario para que alguien me cierre los ojos, el deseo de no morir sin tiempo de pensarlo siquiera.
Lo malo de la muerte ajena es el vacío que deja, que jamás se rellena con nada.
Debe ser por eso que he aprendido a amar de mayor, y me aterra salir a destiempo, y es que es fugitiva la vida.
Daniel ARNAVAT
(¡Cómo ha cambiado este depredador!)
sábado, 12 de diciembre de 2009
EL HOLANDÉS ERRANTE
ARGUMENTO
“El holandés errante” se desarrolla en tres actos en la costa de Noruega en tiempos no precisados.
Acto primero
Al mando de Daland, su capitán, un barco noruego llega, tras una violenta tempestad, a las abruptas costas de Noruega, cerca de su puerto de arribo original. Dejando a un timonel a cargo de la nave, Daland y los marineros bajan a tierra en busca de descanso. El timonel trata de permanecer despierto, pero finalmente el sueño lo vence.
Se acerca ahora un barco fantasma, con velas de color rojo sangre y mástiles negros. Se coloca al costado del otro barco, causando la inquietud del timonel noruego.
El capitán del barco fantasma, que no es otro que el legendario "Holandés errante", salta a tierra y narra la terrible maldición que pesa sobre él. En una ocasión, rodeando el Cabo de Buena Esperanza, durante una terrible tormenta, invocó la ayuda del Diablo para salir de ella, y en consecuencia, su destino es navegar incesantemente hasta el Día del Juicio, a menos que encuentre el amor duradero de una mujer fiel hasta la muerte. Por ello, cada siete años, como ahora está sucediendo, puede volver a tierra y buscar la mujer que le redima.
Daland vuelve a su barco y despierta al timonel, quien le muestra el barco fantasma, donde domina un silencio espectral. Daland se junta con el Holandés, quien le cuenta su tormento, le pide su amistad y que le acoja en su casa, que está muy cerca de allí, ofreciéndole a cambio unas magníficas joyas.
El Holandés se informa que Daland tiene una hija y le solicita su permiso para hacerla su esposa a lo cual el padre da su consentimiento. Daland se muestra contento ante la perspectiva de grandes riquezas y el Holandés ante la posibilidad de encontrar por fin la paz de su alma.
Entre tanto, la tormenta ha amainado y el timonel anuncia un favorable viento del sur. Daland y sus marineros levan anclas y ponen rumbo a su puerto de destino, mientras que el Holandés promete seguirlos tan pronto como su tripulación haya descansado. Los noruegos cantan jubilosamente, mientras su nave se pone en movimiento.
Acto segundo
En la casa de Daland, su hija Senta, la nodriza Maria y unas amigas trabajan con sus ruecas. Solamente Senta no está hilando, pues su preocupación se centra en un cuadro en la pared que representa al Holandés errante. Maria la regaña por su ociosidad, y las amigas bromean por su interés en el Holandés, ya que ella tiene como pretendiente a Erik, un joven cazador.
Senta pide a Maria que le cuente el relato del Holandés, a lo que la anciana se niega. Senta canta entonces una balada sobre la maldición y la esperanza de redención.
Finalmente a Senta le asalta la idea de que ella podría ser la mujer que salvara al Holandés. Esto espanta a los presentes, incluido Erik, que acaba de entrar y ha escuchado la balada de Senta.
Erik anuncia que el barco de Daland está entrando a puerto. Salen las mujeres y Senta queda a solas con Eric, quien le pide que le prometa fidelidad, pero ésta rehuye responder y sólo manifiesta su deseo de salir en busca de su padre.
Senta habla a Erik de su compasión por el Holandés. Se siente profundamente preocupada y cuenta el sueño que ha tenido, en el cual vio a su padre que llegaba con el Holandés, y vio también cómo ella y el marino errante se abrazaban y se marchaban juntos. Termina diciendo que está segura de que su destino le lleva a salvar al Holandés, lo que provoca la desesperación de Erik.
Sola en escena, Senta canta delicadamente el estribillo de su balada. Se abre entonces la puerta y llega su padre, acompañado del Holandés.
Los ojos de Senta se clavan en los del marinero. Daland se siente desconcertado al ver que su hija no corre a abrazarlo, como solía hacerlo.
Después, hace un elogio del huésped, pidiendo a Senta que lo reciba con afecto y que consienta en ser su esposa.
El Holandés y Senta siguen mirándose fijamente y embelesados, en un silencio expresivo. Daland, perplejo, se marcha, dejando solos a Senta y al Holandés.
Éstos, como fuera del mundo, apenas pueden creerse que sus sueños van a poder cumplirse y aparece en ellos un mutuo amor.
Cuando Daland regresa muestra su satisfacción al ver que su hija ha aceptado al Holandés como futuro esposo y que podrá anunciar el compromiso en una fiesta.
Acto tercero
En la bahía aparecen los dos navíos. El del Holandés, envuelto en una quietud espectral y el de Daland lleno de luces, bajo las cuales los marineros cantan y bailan con entusiasmo.
Las jóvenes noruegas llegan con alimentos y bebidas. Piensan hacer también partícipes de ello a los marineros del silencioso barco holandés, pero no obtienen respuesta alguna a sus llamadas, que repiten una y otra vez, cada vez más alto.
Finalmente, se sienten llenas de miedo, especialmente cuando los marinos noruegos sugieren jocosamente que este barco recuerda el del legendario Holandés errante.
Cuando los marineros noruegos han comido y bebido se acercan al barco holandés. De él aparece de repente una siniestra llamarada azul; la espectral tripulación vuelve a la vida, entonando un salvaje coro, mientras los vientos silban y el mar se encrespa alrededor del navío. Los marineros noruegos, confusos y asustados, reanudan sus cantos. Finalmente, pensando que aquello pueda ser cosa del diablo, hacen la señal de la cruz y se alejan, ante las carcajadas espectrales de la tripulación del barco fantasma.
La calma renace en el momento preciso en que Senta sale de su casa, seguida por Erik, muy agitado, reprochándole su conducta y pidiéndole que recuerde la promesa de eterno amor le hizo y que ella recuerda con terror.
Se acerca ahora el Holandés, en quien Erik reconoce al hombre de los sueños de Senta, cuyo rostro era el mismo del cuadro colgado en la pared. El holandés escucha la conversación entre el cazador y la muchacha y cree que Senta no es sincera con él, e inmediatamente determina hacerse de nuevo a la mar.
Cuando el Holandés la recrimina por su supuesta deslealtad, ella le pide que se quede, mientras Erik ruega a Senta que deje que el Holandés se marche.
Antes de partir, el Holandés comienza a decir a Senta quién es él; ella le responde que ya lo sabía y que intenta salvarle de la terrible maldición. Ante Daland, los marineros noruegos y las muchachas, que han salido rápidamente, proclama su identidad como el Holandés errante.
Entretanto, su tripulación se prepara para zarpar. Se sube al barco e inicia su salida. Senta entonces, se sube a un acantilado, llama al Holandés y después se arroja al mar.
En ese instante, el barco fantasma es tragado por un tremendo remolino. En la luz del atardecer, los espíritus de Senta y del Holandés errante surgen de los restos del barco naufragado y suben a lo alto.
Resumen del libreto de la ópera de Richard Wagner, en: beethovenfm.cl
“El holandés errante” se desarrolla en tres actos en la costa de Noruega en tiempos no precisados.
Acto primero
Al mando de Daland, su capitán, un barco noruego llega, tras una violenta tempestad, a las abruptas costas de Noruega, cerca de su puerto de arribo original. Dejando a un timonel a cargo de la nave, Daland y los marineros bajan a tierra en busca de descanso. El timonel trata de permanecer despierto, pero finalmente el sueño lo vence.
Se acerca ahora un barco fantasma, con velas de color rojo sangre y mástiles negros. Se coloca al costado del otro barco, causando la inquietud del timonel noruego.
El capitán del barco fantasma, que no es otro que el legendario "Holandés errante", salta a tierra y narra la terrible maldición que pesa sobre él. En una ocasión, rodeando el Cabo de Buena Esperanza, durante una terrible tormenta, invocó la ayuda del Diablo para salir de ella, y en consecuencia, su destino es navegar incesantemente hasta el Día del Juicio, a menos que encuentre el amor duradero de una mujer fiel hasta la muerte. Por ello, cada siete años, como ahora está sucediendo, puede volver a tierra y buscar la mujer que le redima.
Daland vuelve a su barco y despierta al timonel, quien le muestra el barco fantasma, donde domina un silencio espectral. Daland se junta con el Holandés, quien le cuenta su tormento, le pide su amistad y que le acoja en su casa, que está muy cerca de allí, ofreciéndole a cambio unas magníficas joyas.
El Holandés se informa que Daland tiene una hija y le solicita su permiso para hacerla su esposa a lo cual el padre da su consentimiento. Daland se muestra contento ante la perspectiva de grandes riquezas y el Holandés ante la posibilidad de encontrar por fin la paz de su alma.
Entre tanto, la tormenta ha amainado y el timonel anuncia un favorable viento del sur. Daland y sus marineros levan anclas y ponen rumbo a su puerto de destino, mientras que el Holandés promete seguirlos tan pronto como su tripulación haya descansado. Los noruegos cantan jubilosamente, mientras su nave se pone en movimiento.
Acto segundo
En la casa de Daland, su hija Senta, la nodriza Maria y unas amigas trabajan con sus ruecas. Solamente Senta no está hilando, pues su preocupación se centra en un cuadro en la pared que representa al Holandés errante. Maria la regaña por su ociosidad, y las amigas bromean por su interés en el Holandés, ya que ella tiene como pretendiente a Erik, un joven cazador.
Senta pide a Maria que le cuente el relato del Holandés, a lo que la anciana se niega. Senta canta entonces una balada sobre la maldición y la esperanza de redención.
Finalmente a Senta le asalta la idea de que ella podría ser la mujer que salvara al Holandés. Esto espanta a los presentes, incluido Erik, que acaba de entrar y ha escuchado la balada de Senta.
Erik anuncia que el barco de Daland está entrando a puerto. Salen las mujeres y Senta queda a solas con Eric, quien le pide que le prometa fidelidad, pero ésta rehuye responder y sólo manifiesta su deseo de salir en busca de su padre.
Senta habla a Erik de su compasión por el Holandés. Se siente profundamente preocupada y cuenta el sueño que ha tenido, en el cual vio a su padre que llegaba con el Holandés, y vio también cómo ella y el marino errante se abrazaban y se marchaban juntos. Termina diciendo que está segura de que su destino le lleva a salvar al Holandés, lo que provoca la desesperación de Erik.
Sola en escena, Senta canta delicadamente el estribillo de su balada. Se abre entonces la puerta y llega su padre, acompañado del Holandés.
Los ojos de Senta se clavan en los del marinero. Daland se siente desconcertado al ver que su hija no corre a abrazarlo, como solía hacerlo.
Después, hace un elogio del huésped, pidiendo a Senta que lo reciba con afecto y que consienta en ser su esposa.
El Holandés y Senta siguen mirándose fijamente y embelesados, en un silencio expresivo. Daland, perplejo, se marcha, dejando solos a Senta y al Holandés.
Éstos, como fuera del mundo, apenas pueden creerse que sus sueños van a poder cumplirse y aparece en ellos un mutuo amor.
Cuando Daland regresa muestra su satisfacción al ver que su hija ha aceptado al Holandés como futuro esposo y que podrá anunciar el compromiso en una fiesta.
Acto tercero
En la bahía aparecen los dos navíos. El del Holandés, envuelto en una quietud espectral y el de Daland lleno de luces, bajo las cuales los marineros cantan y bailan con entusiasmo.
Las jóvenes noruegas llegan con alimentos y bebidas. Piensan hacer también partícipes de ello a los marineros del silencioso barco holandés, pero no obtienen respuesta alguna a sus llamadas, que repiten una y otra vez, cada vez más alto.
Finalmente, se sienten llenas de miedo, especialmente cuando los marinos noruegos sugieren jocosamente que este barco recuerda el del legendario Holandés errante.
Cuando los marineros noruegos han comido y bebido se acercan al barco holandés. De él aparece de repente una siniestra llamarada azul; la espectral tripulación vuelve a la vida, entonando un salvaje coro, mientras los vientos silban y el mar se encrespa alrededor del navío. Los marineros noruegos, confusos y asustados, reanudan sus cantos. Finalmente, pensando que aquello pueda ser cosa del diablo, hacen la señal de la cruz y se alejan, ante las carcajadas espectrales de la tripulación del barco fantasma.
La calma renace en el momento preciso en que Senta sale de su casa, seguida por Erik, muy agitado, reprochándole su conducta y pidiéndole que recuerde la promesa de eterno amor le hizo y que ella recuerda con terror.
Se acerca ahora el Holandés, en quien Erik reconoce al hombre de los sueños de Senta, cuyo rostro era el mismo del cuadro colgado en la pared. El holandés escucha la conversación entre el cazador y la muchacha y cree que Senta no es sincera con él, e inmediatamente determina hacerse de nuevo a la mar.
Cuando el Holandés la recrimina por su supuesta deslealtad, ella le pide que se quede, mientras Erik ruega a Senta que deje que el Holandés se marche.
Antes de partir, el Holandés comienza a decir a Senta quién es él; ella le responde que ya lo sabía y que intenta salvarle de la terrible maldición. Ante Daland, los marineros noruegos y las muchachas, que han salido rápidamente, proclama su identidad como el Holandés errante.
Entretanto, su tripulación se prepara para zarpar. Se sube al barco e inicia su salida. Senta entonces, se sube a un acantilado, llama al Holandés y después se arroja al mar.
En ese instante, el barco fantasma es tragado por un tremendo remolino. En la luz del atardecer, los espíritus de Senta y del Holandés errante surgen de los restos del barco naufragado y suben a lo alto.
Resumen del libreto de la ópera de Richard Wagner, en: beethovenfm.cl
lunes, 11 de mayo de 2009
RUBIROSA: SI LLEGA EL AMOR, QUE TE ENCUENTRE AMANDO

Porfirio Rubirosa tuvo siempre la convicción de que la vejez nunca lo tocaría.
Sentía terror cuando pensaba, que algún día tendría que retirarse de ese mundo de derroche, mujeres, parrandas y lujo al que siempre estuvo acostumbrado. Por eso no ha de extrañar a muchos, que la muerte de Rubi haya sido un suicidio, y no un accidente de tránsito. “Antes muerto que aburrido”, solía decir.
Rubi, como lo llamaban cariñosamente, nació dentro una familia de clase media en la República Dominicana. Los primeros años de su vida los pasó en Francia. Tenía la virtud de caerle bien no sólo a las mujeres; también era admirado por muchos hombres de su época.
Un día jugando polo, su deporte favorito, Rubi impresionó de tal manera al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que éste lo nombró para el cuerpo de ayudantes militares de la Presidencia.
En esos tiempos conoció a Flor de Oro, su primera esposa, hija del dictador. Después del matrimonio fue enviado por Trujillo a Bélgica y de ahí a París, como diplomático.
“Será un gran diplomático, porque tiene gracia para la mujeres y además es un gran mentiroso", había dicho Trujillo, al momento de designarlo.
José Luis Vilallonga en su artículo “That Man”, dice que “Rubirosa tenía un truco encantador cuando hablaba con quien fuera, hombre o mujer. Parecía que el resto del mundo perdía todo interés para él”.
Una vez, cuenta Vilallonga en el mismo artículo, a Barbara Hutton (su esposa) se le rompió una prótesis que usaba en los dientes, mientras cenaba en un restaurant con el famoso “Play Boy”. De inmediato Rubi hizo una lista de cien hoteles y restaurantes en todo el mundo donde Barbara usualmente iba o podría ir y envió a cada uno de ellos una réplica de la prótesis; años después, estando ya separados, ella sufrió un accidente similar en otro hotel y el mesero le pasó a la señora el diente envuelto en papel de plata. Así era de detallista.
Elsa Maxwell, desaparecida cronista de sociedad dijo sobre Rubi que “cualquier hombre podría aprender sobre las mujeres observando a Rubirosa, porque básicamente su magnetismo es sólo cuestión de cortesía y consideración hacia todas las mujeres, jóvenes o viejas, bellas o no.”
Zsa Zsa Gabor comentó un día ...“es el tipo de hombre que destrozaría paredes con las manos para llegar a una mujer.”
El hecho de que fuera estéril, de estatura pequeña, cinco pies y nueve pulgadas, no afectó en nada su vida de “don Juan”, muy por el contrario, las mujeres lo asediaban.
Truman Capote describió en su novela inconclusa “Answered Prayers”: “El principal atributo de Rubi es una macana café con leche de once pulgadas, tan grueso como una muñeca de hombre”. Su constante estado de erección le ganó el nombre de “siempre listo”.
Su segunda esposa fue Danielle Darrieux, en ese entonces, la actriz mejor pagada de Francia. Fue precisamente en una entrevista, que la actriz concedió, donde Rubi conoció a la reportera Doris Duke, heredera de una fortuna de más 100 millones de dólares y quien tiempos más tarde se convertiría en su tercera esposa. Días después de la entrevista, Doris le envió un telegrama diciéndole "cuando termines con Danielle llámame."
Otra anécdota dice, que estando Rubi con Doris en un hotel en Francia, éste fue a comprar cigarrillos para ella, encontrándose en el camino con Manóuche, una vieja amiga y amante, ésta lo convenció de tomarse un trago antes de comprar los cigarrillos; pasaron tres días antes de que Doris se encontrara de nuevo con su esposo.
Luego del rompimiento con Doris volvió casarse, esta vez con Barbara Hutton, a quien los periodistas de sociales le llamaban “la pobre niña rica”, por su delicado estado de salud. Barbara era la mujer más rica de ese tiempo. Dueña de la cadena de tiendas Cinco y Diez. Pero el matrimonio duró menos de dos meses. Rubi justificó el divorcio diciendo “esa mujer quiere estar todo el día en la cama y criticando mi estilo de vida".
Por último contrajo matrimonio con una joven francesa, de 19 años, Odile Rodin, actriz a la cual le llevaba 31 años.
Entre las muchas mujeres que pasaron por sus vidas se conocen a Eva Perón, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Jayne Masfield, Verónica Lake, Dolores del Río, Zsa Zsa Gabor y Eva Gabor entre otras.
Rubi era tan delicado con las mujeres que aún divorciándose de ellas nunca rompía la amistad; muy por el contrario algunas, como es el caso de Barbara, continuaban haciéndole exquisitos regalos.
Una vez proclamó y juró que viviría un estilo de vida a la altura de su reputación. “El niño bien ” como también se le conocía a Rubi decía que “la mayoría de los hombres viven para ahorrar dinero, yo vivo para gastarlo”. Esto lo llevó a una vida de despilfarro. Según algunos amigos, en promedio, él gastaba dos millones de dólares al año. En una ocasión llegó a pagar doscientos mil dólares por un avión, dinero que sacó de la cuenta personal que le había regalado Barbara Hutton con doscientos cincuenta mil dólares.
A los 56 años, con la habilidad de "don Juan" en decadencia y con la perspectiva de vivir en la pobreza, tomó su carro Ferrari descapotado y lo chocó contra un árbol en la avenida de la Reina Margarita en París. Era el 5 de julio de 1965 cuando los hilos dieron la noticia sobre la muerte del más famoso “Play Boy” que ha conocido el mundo.
José Ignacio REYES
miércoles, 4 de marzo de 2009
SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR
El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.
Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.
Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.
Eduardo GALEANO
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.
Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.
Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.
Eduardo GALEANO
martes, 3 de marzo de 2009
¿VASCOS O BEREBERES?
Ningún investigador cree hoy en el supuesto origen misterioso de la lengua y etnia vasca y todas las crónicas de la historia demuestran que aquellos hombres a quienes los celtas pusieron el nombre de vascones (barscunes que en lengua celta significa “los de lo alto” o “los de la cima” y a quienes los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona” (180 aC), no eran pobladores autóctonos del lugar donde los celtas les dieron el nombre sino que provenían de las tropas bereberes que abandonaron a Anibal (219 aC), cuando, a punto de atravesar los Pirineos, se enteraron que marchaban a luchar contra Roma.
Es inexplicable que los nacionalistas vascos, que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a desentrañar su pasado y a reconstruir su historia, no hayan dado ninguna explicación sobre el destino de aquellas tropas que huyeron en desbandada precisamente en el lugar donde años después los romanos localizaron a los vascones. La ignorancia del suceso resulta especialmente sospechosa teniendo en cuenta que es la única explicación de la presencia de los vascones en aquella zona, de los saqueos continuos que a partir de entonces empezaron a sufrir los moradores celtas de aquellos solares hasta bien entrado el SXIV y de la invariable colaboración posterior de los vascones con todas las tropas bereberes que llegaron hasta allí, como las sarracenas de Muza.
El rastro descrito a partir de las crónicas de Tito Livio (XXI 1,2,3,4-24), Polibio (III,33,34,35) y Estrabón citando las de Ptolomeo, así como las restantes crónicas y restos arqueológicos, hace coincidente la lengua hablada por aquellos hombres que los celtas llamaron vascos y la presencia en Hispania de los bereberes libiofenicios y tingitanos de Mauritania que solían incorporar los ejércitos íberos primero y cartagineses después. En el caso concreto de los vascones, su instalación en las cumbres navarras, coincide con el itinerario de la marcha de Aníbal contra Roma desde Cartago, de cuyas tropas huyeron al menos 20.000 hombres poco después de pasar el Ebro y antes de cruzar los Pirineos en el año 219 aC, al correrse la voz entre las tropas de que Aníbal los dirigía contra Roma. Fue precisamente allí donde unos 40 años más tarde encontraron los romanos a aquella “tribu de razas varias” diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona y a quienes estos llamaron barscunes. Aníbal había partido con 90.000 hombres más la caballería y al cruzar los Alpes quedaban 60.000 y la caballería.
Poco más tarde (finales del Siglo I aC) la crónica romana de Dion Casio describía los cruentos y continuos saqueos sobre tierras cántabras del bandido vasco Corocotta al frente de una numerosa cuadrilla, por cuya captura se llegó a ofrecer una importante recompensa en tiempos del Emperador Augusto. El hecho de que las crónicas situaran las operaciones de saqueo de la banda en tierras cántabras, llevó a los historiadores posteriores a suponer cántabro al personaje, forjándose en torno a él una leyenda; Lo cierto es que Corocotta es nombre vasco procedente de la raiz kur que en lengua líbica (curucuta) denomina a la hiena (txakur, zakur es perro en la actualidad en vasco), tal como se expone en los estudios de Schuchardt y Schulten (Numantia) y Garcia Bellido (La Peninsula Ibérica en los Comienzos de su Historia). El hecho de que el nombre del personaje fuera libio y que la hiena era un animal inexistente y desconocido en la España de la época (extinguida desde el Holoceno) y existente únicamente en tierras africanas (y asiáticas) donde además era animal particularmente respetado (divinidad en Egipto), acredita por un lado que las actuales provincias vascas eran entonces solar de los cántabros que habitaban sus valles y que dieron el apodo de vascos a aquellos invasores extranjeros porque instalaron sus campamentos en los refugios de la montaña y por otro, dada la indiscutida celticidad de los cántabros, siempre plenamente acreditada en su legado y descritos y clasificados como celtas por las crónicas romanas de todas las épocas, es evidente que la presencia de Curucutta y su banda en aquellas latitudes debía proceder sin duda de las bandas de berberiscos descritas procedentes de la descomposición de los ejércitos de Aníbal en el paso de los Pirineos a los que probablemente pudieron unirse otras caravanas de bereberes presentes en otros puntos de la península ibérica. Precisamente el bandidaje como forma de vida regular y la falta de freno a la hora de perpetrar los sanguinarios saqueos descritos contra el pueblo cántabro, acredita tanto su falta de identidad con este pueblo y su condición de extranjeros en esas tierras, como que su presencia en la zona no podía ser muy antigua, dadas tales condiciones de vida sin solar ni medios de vida propios, y el nombre de su jefe, de lengua libia de animal inexistente en la Hispania de la época pero bien conocido y admirado en las tierras de procedencia de las tribus bereberes líbicas.
La lengua vasca y berebere, en particular la hablada en la región de los montes Atlas de la antigua Mauritania y los territorios de la antigua Persia, sigue mostrando evidente similitud a pesar del tiempo transcurrido y de las distintas influencias recibidas; esta similitud actual, era identidad en las fechas en las que aparecieron los vascones en la montaña navarra, como confirman los nombres, toponimia y vestigios arqueológicos encontrados en la península. Los almohades procedentes del Atlas marroquí que invadieron la península ibérica rezaban, se comunicaban y hacían sus discursos en la lengua berebere amazigh. De esta lengua ha quedado abundante toponimia también en las islas Canarias donde las tribus bereberes allí asentadas entraron en un proceso de tribalización similar al de los vascones en la montaña navarra; de raíz berebere son las palabras guanches (gu, nosotros), gomera (komera-), adeje (adegi), tacoronte (toki-gorontz), tegueste (tegi-geste), agulo (agun-lo) etc. También son de lengua amazig los nombres amaya y areitio comunes entre los tingitanos de Mauritania que entraron con Abderraman III en el 912; erio, derramamiento, manantial, exaltación, areitio palabra que anunciaba el final de la ceremonia de desvirgar a la novia los tingitanos, que al igual que los vascos encuentran tambien sus raices en Egipto. Posteriormente, la identidad de la lengua vasca y berebere sigue manifestándose en los manuscritos del siglo XVI de los archivos coloniales galos de Aix-en-Provence escritos en la lengua amazigh. Al igual que las lenguas indoeuropeas, que son dialectos de la lengua celta, la diversidad en el panorama de la lengua berebere tiene un único sustrato básico – camítico, que es el libio antiguo, y al igual que las indoeuropeas, la berebere es una única lengua fragmentada en dialectos.
Los primeros Indoeuropeos en alcanzar Europa fueron los celtas. Desde el primer milenio aC, los pueblos de la Europa Occidental conocían y utilizaban la escritura. Los textos que han sobrevivido, que datan de unos 500 aC, establecen el mapa lingüístico europeo de la época y de ellos se desprende que la gran mayoría de las lenguas modernas europeas pertenecen a una única gran familia llamada Indoeuropea. Todas estas lenguas descienden de un ancestro común, o lo que es lo mismo, todas surgieron de lo que no era otra cosa que dialectos regionales de una misma lengua. En el siglo 500 aC las lenguas celtas se hablaban en la mayor parte de España y Francia, Austria, Suiza, Sur de Alemania, Norte de Italia, Bretaña e Irlanda. La lengua celta ya se hablaba en la Península ibérica un siglo antes de que los celtas poblaran el norte de Italia. Las primeras manifestaciones culturales que se conocen en la Península, como la cultura de Argar y la cultura de los Campos de Urnas mantienen una sintonía plena con demostraciones culturales centroeuropeas y dan cuenta de la profundidad y calado de la cultura celta en la España prerromana. Nada sabemos de las lenguas que podían haberse hablado con anterioridad.
La indoeuropeización de la península por los celtas se produjo en dos oleadas, protoceltas 900-850 aC y celtas entre 650-500 aC. En esta época el este y el sur de la península eran poblaciones iberizadas. Los celtas usaban la escritura y dejaron legados escritos, entre los que destaca la tabla de Botorrita. Los Iberos que entraron a partir del 600 aC por la costa levantina llegando hasta la costa de Francia, también desarrollaron escritura y dejaron abundante legado escrito .
Los vascones, no guardan relación étnica, lingüística o cultural con los celtas ni con los iberos.
De las fuentes de Estrabon, referidas seguramente a los protoceltas (ilirios), se deduce que los celtas cántabros habitaban toda la costa hasta el Pirineo. Además del Norte de España, los celtas ocupaban gran parte del centro. Más tarde, las crónicas históricas del año 456 dC sitúan en Navarra a los celtas berones y autrigones, en el solar junto al Cantábrico que hoy se denomina País Vasco, a los Caristios en Vizcaya y Alava hasta el Sur de Vitoria, los Autrigones en Vizcaya y los Várdulos en Guipúzcoa y Norte de Alava, todos ellos celtas, étnica y lingüísticamente afines y del mismo tronco cántabro.
A pesar del escaso interés que los vascones suscitaron en la historia, donde únicamente son mencionados para describir su salvajismo y los saqueos y matanzas que perpetraban sobre los pueblos celtas de la zona, los datos aportados por las fuentes y vestigios arqueológicos son suficientemente esclarecedores como para deducir que el mito que han elaborado los nacionalistas vascos sobre su supuesto origen enigmático y su supuesta condición de pueblo autóctono e incluso anterior a los celtas que poblaban el solar navarro, pirenaico y cantábrico, no es más que un planteamiento voluntarista carente de toda base científica y contradictorio con los datos y testimonios existentes:
1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término eusk para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares. El nombre vascones que los celtas les dieron también lo indica así, ya que no responde ni a una denominación de familia o cum (clanes), ni tampoco a una identidad racial o cultura del grupo humano o tribu, como era la costumbre celta, sino que aludía únicamente a su localización en un punto determinado, la parte mas alta de la montaña navarra, por lo que el término vasconum no puede referirse o aplicarse genéricamente a una etnia o cultura determinada tal como sostienen los historiadores vascos, sino solo a “los de arriba” que es el significado de “barscunes” en la lengua celta, de lo que se desprende que no podían ser vascones los pobladores de los valles y solares de Navarra, como suponen los historiadores vascos, porque existe constancia de que eran celtas, aunque posteriormente se fueran instalando los vascos también en estas y otras zonas.
Por la misma razón la lengua que hablaban aquellos hombres no podía ser la propia de los vascos, sino la del grupo étnico al que pertenecía ese grupo humano que los celtas llamaron vascos, porque la misma lengua que ellos hablaban aparece en las monedas acuñadas por los íberos en la zona de levante, en la que ni había ni podía haber vascos, ya que no había celtas que pudieran llamarlos de ese modo, pero en la que sí había habido bereberes que hablaban la misma lengua que los vascos, ya que tanto los íberos como más tarde los cartagineses empleaban bereberes normalmente en sus ejércitos. No es extraño sin embargo que aquellas frases acuñadas en las monedas íberas y en otros restos, vasos, plomos e inscripciones en tierras iberas se hayan considerado de lengua vasca porque vasco y berebere en aquella época eran la misma lengua hablada por las tropas norteafricanas.
2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo étnico uniforme que los describiera. Pero esta descripción choca también con las hipótesis de los investigadores vascos, para quienes la conservación de su lengua en un medio celta era consecuencia de su aislamiento secular de las influencias externas, lo que contradice la variedad racial del grupo, que queda plenamente explicada en cambio, admitiendo que los vascones no eran otros que las tropas que habían abandonado en aquel mismo lugar al ejército de Aníbal unos 40 años antes de la llegada de los romanos a esa zona, pues tratándose de hombres solos era lógico que en los saqueos, que eran según las crónicas era su forma habitual de subsistencia, además del botín usual robaran también las mujeres de los poblados celtas, lo que corroboran las crónicas romanas cuando relata que los vascones se “desposaron” con las mujeres de los Várdulos y Autrigones y de ahí también, la repentina explosión demográfica acaecida en la zona vascona (que tampoco aciertan a explicar los historiadores vascos) y la incorporación de palabras y nombres celtas en la lengua de aquellos hombres.
3º La lengua y la etnia vasca y berebere:
Antropología: El vasco es mesocéfalo. En los celtas indoeuropeos los nórdicos son dolicocéfalos y en las áreas más meridionales braquicéfalos. Se sabe que el cruce entre braquicéfalos y dolicocéfalos no da mesocéfalos, por lo que la procedencia vasca desde el punto de vista antropológico es extraña en la península ibérica y común en el norte de África, donde en los pueblos del cercano oriente (desde Beirut) es común el cráneo mesocefálico, la frente angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide, la cara es ancha y larga, al igual que la nariz . Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos.
Los actuales bereberes que quedan en las montañas del Atlas presentan una frecuencia de Rh negativo en su sangre del 40% , en España los vascos mantiene hoy un 32 % de Rh negativo. Las investigaciones de los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Valdecilla, han dado como resultado que el componente genético de los cántabros (cántabros pasiegos o cántabros), ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de Europa, en concreto con las escandinavas, las del norte de Francia e Irlanda, con las que comparten un haplotipo desconocido y unos genes que ya había en los antepasados de Atapuerca, y en cuanto a su origen, lo cifran en un millón de años, mientras que en los vascos el componente genético es fundalmente coincidente con el norteafricano actual.
En cuanto a la lengua, los vascos destacan como significativo que palabras que se encuentran en los jeroglíficos de las pirámides de Egipto y en el habla de los tuaregs (bereberes saharianos) puedan escucharse diariamente en el habla de cualquier vascoparlante, como nikk (ninik, yo), akir(aker, macho cabrío), aña (ania, anai, hermano), aste (asto, burro) etc.etc., pero sin embargo no se reconocen de esa cultura sino autóctonos de las tierras del norte de España, a pesar de que la total ausencia de vestigios, huellas o legado de una cultura vasca anterior al S XIII, indica que el vasco no es pueblo autóctono de esos asentamientos y por el contrario, los objetos que se conservan (arcas o kutxa y útiles de pastor), los adornos y figuras revelan su cultura magrebí).
OKAMIKA, en invertia.com
Es inexplicable que los nacionalistas vascos, que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a desentrañar su pasado y a reconstruir su historia, no hayan dado ninguna explicación sobre el destino de aquellas tropas que huyeron en desbandada precisamente en el lugar donde años después los romanos localizaron a los vascones. La ignorancia del suceso resulta especialmente sospechosa teniendo en cuenta que es la única explicación de la presencia de los vascones en aquella zona, de los saqueos continuos que a partir de entonces empezaron a sufrir los moradores celtas de aquellos solares hasta bien entrado el SXIV y de la invariable colaboración posterior de los vascones con todas las tropas bereberes que llegaron hasta allí, como las sarracenas de Muza.
El rastro descrito a partir de las crónicas de Tito Livio (XXI 1,2,3,4-24), Polibio (III,33,34,35) y Estrabón citando las de Ptolomeo, así como las restantes crónicas y restos arqueológicos, hace coincidente la lengua hablada por aquellos hombres que los celtas llamaron vascos y la presencia en Hispania de los bereberes libiofenicios y tingitanos de Mauritania que solían incorporar los ejércitos íberos primero y cartagineses después. En el caso concreto de los vascones, su instalación en las cumbres navarras, coincide con el itinerario de la marcha de Aníbal contra Roma desde Cartago, de cuyas tropas huyeron al menos 20.000 hombres poco después de pasar el Ebro y antes de cruzar los Pirineos en el año 219 aC, al correrse la voz entre las tropas de que Aníbal los dirigía contra Roma. Fue precisamente allí donde unos 40 años más tarde encontraron los romanos a aquella “tribu de razas varias” diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona y a quienes estos llamaron barscunes. Aníbal había partido con 90.000 hombres más la caballería y al cruzar los Alpes quedaban 60.000 y la caballería.
Poco más tarde (finales del Siglo I aC) la crónica romana de Dion Casio describía los cruentos y continuos saqueos sobre tierras cántabras del bandido vasco Corocotta al frente de una numerosa cuadrilla, por cuya captura se llegó a ofrecer una importante recompensa en tiempos del Emperador Augusto. El hecho de que las crónicas situaran las operaciones de saqueo de la banda en tierras cántabras, llevó a los historiadores posteriores a suponer cántabro al personaje, forjándose en torno a él una leyenda; Lo cierto es que Corocotta es nombre vasco procedente de la raiz kur que en lengua líbica (curucuta) denomina a la hiena (txakur, zakur es perro en la actualidad en vasco), tal como se expone en los estudios de Schuchardt y Schulten (Numantia) y Garcia Bellido (La Peninsula Ibérica en los Comienzos de su Historia). El hecho de que el nombre del personaje fuera libio y que la hiena era un animal inexistente y desconocido en la España de la época (extinguida desde el Holoceno) y existente únicamente en tierras africanas (y asiáticas) donde además era animal particularmente respetado (divinidad en Egipto), acredita por un lado que las actuales provincias vascas eran entonces solar de los cántabros que habitaban sus valles y que dieron el apodo de vascos a aquellos invasores extranjeros porque instalaron sus campamentos en los refugios de la montaña y por otro, dada la indiscutida celticidad de los cántabros, siempre plenamente acreditada en su legado y descritos y clasificados como celtas por las crónicas romanas de todas las épocas, es evidente que la presencia de Curucutta y su banda en aquellas latitudes debía proceder sin duda de las bandas de berberiscos descritas procedentes de la descomposición de los ejércitos de Aníbal en el paso de los Pirineos a los que probablemente pudieron unirse otras caravanas de bereberes presentes en otros puntos de la península ibérica. Precisamente el bandidaje como forma de vida regular y la falta de freno a la hora de perpetrar los sanguinarios saqueos descritos contra el pueblo cántabro, acredita tanto su falta de identidad con este pueblo y su condición de extranjeros en esas tierras, como que su presencia en la zona no podía ser muy antigua, dadas tales condiciones de vida sin solar ni medios de vida propios, y el nombre de su jefe, de lengua libia de animal inexistente en la Hispania de la época pero bien conocido y admirado en las tierras de procedencia de las tribus bereberes líbicas.
La lengua vasca y berebere, en particular la hablada en la región de los montes Atlas de la antigua Mauritania y los territorios de la antigua Persia, sigue mostrando evidente similitud a pesar del tiempo transcurrido y de las distintas influencias recibidas; esta similitud actual, era identidad en las fechas en las que aparecieron los vascones en la montaña navarra, como confirman los nombres, toponimia y vestigios arqueológicos encontrados en la península. Los almohades procedentes del Atlas marroquí que invadieron la península ibérica rezaban, se comunicaban y hacían sus discursos en la lengua berebere amazigh. De esta lengua ha quedado abundante toponimia también en las islas Canarias donde las tribus bereberes allí asentadas entraron en un proceso de tribalización similar al de los vascones en la montaña navarra; de raíz berebere son las palabras guanches (gu, nosotros), gomera (komera-), adeje (adegi), tacoronte (toki-gorontz), tegueste (tegi-geste), agulo (agun-lo) etc. También son de lengua amazig los nombres amaya y areitio comunes entre los tingitanos de Mauritania que entraron con Abderraman III en el 912; erio, derramamiento, manantial, exaltación, areitio palabra que anunciaba el final de la ceremonia de desvirgar a la novia los tingitanos, que al igual que los vascos encuentran tambien sus raices en Egipto. Posteriormente, la identidad de la lengua vasca y berebere sigue manifestándose en los manuscritos del siglo XVI de los archivos coloniales galos de Aix-en-Provence escritos en la lengua amazigh. Al igual que las lenguas indoeuropeas, que son dialectos de la lengua celta, la diversidad en el panorama de la lengua berebere tiene un único sustrato básico – camítico, que es el libio antiguo, y al igual que las indoeuropeas, la berebere es una única lengua fragmentada en dialectos.
Los primeros Indoeuropeos en alcanzar Europa fueron los celtas. Desde el primer milenio aC, los pueblos de la Europa Occidental conocían y utilizaban la escritura. Los textos que han sobrevivido, que datan de unos 500 aC, establecen el mapa lingüístico europeo de la época y de ellos se desprende que la gran mayoría de las lenguas modernas europeas pertenecen a una única gran familia llamada Indoeuropea. Todas estas lenguas descienden de un ancestro común, o lo que es lo mismo, todas surgieron de lo que no era otra cosa que dialectos regionales de una misma lengua. En el siglo 500 aC las lenguas celtas se hablaban en la mayor parte de España y Francia, Austria, Suiza, Sur de Alemania, Norte de Italia, Bretaña e Irlanda. La lengua celta ya se hablaba en la Península ibérica un siglo antes de que los celtas poblaran el norte de Italia. Las primeras manifestaciones culturales que se conocen en la Península, como la cultura de Argar y la cultura de los Campos de Urnas mantienen una sintonía plena con demostraciones culturales centroeuropeas y dan cuenta de la profundidad y calado de la cultura celta en la España prerromana. Nada sabemos de las lenguas que podían haberse hablado con anterioridad.
La indoeuropeización de la península por los celtas se produjo en dos oleadas, protoceltas 900-850 aC y celtas entre 650-500 aC. En esta época el este y el sur de la península eran poblaciones iberizadas. Los celtas usaban la escritura y dejaron legados escritos, entre los que destaca la tabla de Botorrita. Los Iberos que entraron a partir del 600 aC por la costa levantina llegando hasta la costa de Francia, también desarrollaron escritura y dejaron abundante legado escrito .
Los vascones, no guardan relación étnica, lingüística o cultural con los celtas ni con los iberos.
De las fuentes de Estrabon, referidas seguramente a los protoceltas (ilirios), se deduce que los celtas cántabros habitaban toda la costa hasta el Pirineo. Además del Norte de España, los celtas ocupaban gran parte del centro. Más tarde, las crónicas históricas del año 456 dC sitúan en Navarra a los celtas berones y autrigones, en el solar junto al Cantábrico que hoy se denomina País Vasco, a los Caristios en Vizcaya y Alava hasta el Sur de Vitoria, los Autrigones en Vizcaya y los Várdulos en Guipúzcoa y Norte de Alava, todos ellos celtas, étnica y lingüísticamente afines y del mismo tronco cántabro.
A pesar del escaso interés que los vascones suscitaron en la historia, donde únicamente son mencionados para describir su salvajismo y los saqueos y matanzas que perpetraban sobre los pueblos celtas de la zona, los datos aportados por las fuentes y vestigios arqueológicos son suficientemente esclarecedores como para deducir que el mito que han elaborado los nacionalistas vascos sobre su supuesto origen enigmático y su supuesta condición de pueblo autóctono e incluso anterior a los celtas que poblaban el solar navarro, pirenaico y cantábrico, no es más que un planteamiento voluntarista carente de toda base científica y contradictorio con los datos y testimonios existentes:
1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término eusk para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares. El nombre vascones que los celtas les dieron también lo indica así, ya que no responde ni a una denominación de familia o cum (clanes), ni tampoco a una identidad racial o cultura del grupo humano o tribu, como era la costumbre celta, sino que aludía únicamente a su localización en un punto determinado, la parte mas alta de la montaña navarra, por lo que el término vasconum no puede referirse o aplicarse genéricamente a una etnia o cultura determinada tal como sostienen los historiadores vascos, sino solo a “los de arriba” que es el significado de “barscunes” en la lengua celta, de lo que se desprende que no podían ser vascones los pobladores de los valles y solares de Navarra, como suponen los historiadores vascos, porque existe constancia de que eran celtas, aunque posteriormente se fueran instalando los vascos también en estas y otras zonas.
Por la misma razón la lengua que hablaban aquellos hombres no podía ser la propia de los vascos, sino la del grupo étnico al que pertenecía ese grupo humano que los celtas llamaron vascos, porque la misma lengua que ellos hablaban aparece en las monedas acuñadas por los íberos en la zona de levante, en la que ni había ni podía haber vascos, ya que no había celtas que pudieran llamarlos de ese modo, pero en la que sí había habido bereberes que hablaban la misma lengua que los vascos, ya que tanto los íberos como más tarde los cartagineses empleaban bereberes normalmente en sus ejércitos. No es extraño sin embargo que aquellas frases acuñadas en las monedas íberas y en otros restos, vasos, plomos e inscripciones en tierras iberas se hayan considerado de lengua vasca porque vasco y berebere en aquella época eran la misma lengua hablada por las tropas norteafricanas.
2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo étnico uniforme que los describiera. Pero esta descripción choca también con las hipótesis de los investigadores vascos, para quienes la conservación de su lengua en un medio celta era consecuencia de su aislamiento secular de las influencias externas, lo que contradice la variedad racial del grupo, que queda plenamente explicada en cambio, admitiendo que los vascones no eran otros que las tropas que habían abandonado en aquel mismo lugar al ejército de Aníbal unos 40 años antes de la llegada de los romanos a esa zona, pues tratándose de hombres solos era lógico que en los saqueos, que eran según las crónicas era su forma habitual de subsistencia, además del botín usual robaran también las mujeres de los poblados celtas, lo que corroboran las crónicas romanas cuando relata que los vascones se “desposaron” con las mujeres de los Várdulos y Autrigones y de ahí también, la repentina explosión demográfica acaecida en la zona vascona (que tampoco aciertan a explicar los historiadores vascos) y la incorporación de palabras y nombres celtas en la lengua de aquellos hombres.
3º La lengua y la etnia vasca y berebere:
Antropología: El vasco es mesocéfalo. En los celtas indoeuropeos los nórdicos son dolicocéfalos y en las áreas más meridionales braquicéfalos. Se sabe que el cruce entre braquicéfalos y dolicocéfalos no da mesocéfalos, por lo que la procedencia vasca desde el punto de vista antropológico es extraña en la península ibérica y común en el norte de África, donde en los pueblos del cercano oriente (desde Beirut) es común el cráneo mesocefálico, la frente angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide, la cara es ancha y larga, al igual que la nariz . Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos.
Los actuales bereberes que quedan en las montañas del Atlas presentan una frecuencia de Rh negativo en su sangre del 40% , en España los vascos mantiene hoy un 32 % de Rh negativo. Las investigaciones de los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Valdecilla, han dado como resultado que el componente genético de los cántabros (cántabros pasiegos o cántabros), ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de Europa, en concreto con las escandinavas, las del norte de Francia e Irlanda, con las que comparten un haplotipo desconocido y unos genes que ya había en los antepasados de Atapuerca, y en cuanto a su origen, lo cifran en un millón de años, mientras que en los vascos el componente genético es fundalmente coincidente con el norteafricano actual.
En cuanto a la lengua, los vascos destacan como significativo que palabras que se encuentran en los jeroglíficos de las pirámides de Egipto y en el habla de los tuaregs (bereberes saharianos) puedan escucharse diariamente en el habla de cualquier vascoparlante, como nikk (ninik, yo), akir(aker, macho cabrío), aña (ania, anai, hermano), aste (asto, burro) etc.etc., pero sin embargo no se reconocen de esa cultura sino autóctonos de las tierras del norte de España, a pesar de que la total ausencia de vestigios, huellas o legado de una cultura vasca anterior al S XIII, indica que el vasco no es pueblo autóctono de esos asentamientos y por el contrario, los objetos que se conservan (arcas o kutxa y útiles de pastor), los adornos y figuras revelan su cultura magrebí).
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